Millennials hablando de logística


“No sé si se trata de camiones, si todo se reduce a lo que hace Amazon o si también se incluye en este sector todo lo que pasa dentro de los almacenes. Pero bueno, digo yo que más tarde o más temprano me enteraré de cómo funciona esto de la logística. De hecho, más me vale, porque de lo contrario lo voy a tener un poco difícil para escribir y hablar con propiedad sobre ello…”. Me decía a mí misma cuando me enteré de que había sido seleccionada en C de Comunicación y se lo repetía a mis compañeros de facultad con la esperanza de que alguno me dijera que no podía ser tan difícil entender la logística y llegar a ser algún día una profesional del periodismo de este sector, oculto y hasta misterioso para mí.


La siguiente fase, un poco antes de incorporarme a lo que sería mi nueva aventura profesional en el mundo del periodismo con Cuadernos de Logística, pero habiendo confirmado ya que lo haría dentro de poco, mi pensamiento era, quizás, un poco ambiguo.


Cada una de las personas que me rodeaba desconocía el significado correcto de logística y el sector parecía ser árido y, para alguien como yo, imposible de comprender.

Por ello, y con la positividad que me suele caracterizar, me limité a darle una oportunidad a la situación: “Bueno, nunca se sabe, igual empiezo aquí esta andadura y luego me satisface… es algo nuevo… debo probar”, me insistía a mí misma como método de autoconsolación ante una profunda sensación de adrenalina y, a la vez, desasosiego provocado por el típico miedo a lo desconocido.


Y menos mal que mi personalidad es más parecida a la del propio sector logístico y mi filosofía es la de trabajar al 100% en algo hasta adaptarme a ello o que esa situación, por sí sola, me demuestre que no merece la pena. Porque fue llegar al sector y empezaron a suceder interesantes aventuras que me ayudaron a darme cuenta de que merece la pena ser periodista en logística.


El cambio tardó poco en llegar


Mi primer artículo fue en torno al conflicto de los estibadores. Y, ¡madre mía lo que pude disfrutar investigando y escribiendo acerca de aquello!


Después de leer y leer antiguas noticias y ojear revistas, el hecho de lanzarme a escribir con algo tan atractivo, supuso el empujón que me hacía falta para armarme de valor y decidir empaparme del sector logístico sin miedo. Enfrentándome muy pronto a ruedas de prensa y entrevistas que me obligarían a conocer a los principales actores del mercado y su importancia en el mismo.


Y, desde entonces, no han parado de ocurrir cosas asombrosas, nacer empresas nuevas, impulsarse startups con auténticas revoluciones, desarrollarse tecnologías impresionantes para reducir tiempos y costes… ¡Incluso he lanzado mi propia consultora de comunicación para empresas logísticas!


Tantas cosas han ocurrido en tan poco tiempo, que la gente que me decía lo imposible que era entender la logística, ahora habla de tiempos de espera, entregas, trazabilidad y puntos de conveniencia.


Porque ahora la logística existe para muchos más actores, porque se ha visibilizado y yo he tenido el privilegio de ver ese cambio. Porque el número de implicados en esta industria ya es lo suficientemente importante como para que nos demos cuenta de que la logística ya no es un commodity señores, ahora es LA VENTAJA COMPETITIVA en el mercado que más se mueve, el del eCommerce.


Quién se lo iba a decir a aquellos que hace no tanto acuñaron el término LOGÍSTICA, a mí, que me parecía un complicado laberinto, o a los que han trabajado durante años invisibles detrás de infinitos palés para importantes y glamourosos sectores. Que han pasado apenas un par de pestañeos y ahora ya todos, hasta los millennials, sabemos y reconocemos a la logística como el epicentro que mueve el mundo.

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